Nacido en Londres (1972) pero residente desde hace ya varios años en Valencia, Oliver Johnson empieza a introducirse en el circuito expositivo nacional tras haber recibido reconocimientos de cierta consideración, como el primer premio de pintura de Generación 2001, sin duda un más que decente trampolín. Podríamos pensar, en un principio, que su pintura se desenvuelve en el territorio de lo poético, en una abstracción de carácter lírico que se apoya en las vibraciones del cromatismo, en sus ligerísimas gradaciones. Un acercamiento a las obras, sin embargo, nos desvela la sorpresa.
De esta atmósfera de cierta complacencia emanan indicios de una voluntad de creación cercana a lo mecánico, a una suerte de acumulación. Johnson utiliza, para construir las superficies, serigrafías que se ensamblan configurando una extensión que se somete a un patrón determinado y que adquiere un aspecto de trama secuencial. Es sobre estas superficies, frías en lo conceptual, donde aparece el color para dotar a la composición de gradaciones tonales de gran interés, creando la apariencia de todo un mundo de texturas, y una sensación de grata calidez.

Web del artista