Hijo y nieto de pintores, Lluis Lleó (1961, Barcelona), artista español afincado en Nueva York, ha encontrado en la gran ciudad su talismán para seguir creando sus obras, reconocidas mundialmente. Su principal meta como artista es inspirar a las generaciones venideras. Allí, en una nave blanca de techos altos y paredes infinitas, alejados del bullicio de Manhattan y rodeados de cuadros y obras en pleno proceso creativo, Lleó relata ante cómo debemos

interpretar la mirada de un artista que penetra la materia tratando de desvelar el misterio de las cosas. Tomando su vida como un cruce de caminos, en el de este pintor hubo un antes y un después cuando pintó el tragaluz de la puerta del suk El Arwan en los nuevos zocos de Beirut del arquitecto Rafael Moneo, puede que hasta ahora, el momento del que se siente más orgulloso de toda su carrera.